martes, 28 de julio de 2009

Pautas de tipo contextual, de intervención generales y de intervención específicas

Jesús Beltrán Llera da pautas de tipo contextual, de intervención generales y de intervención específicas que nos pueden guiar en nuestra actividad docente
Las claves generales de tipo contextual, suponen que para lograr la motivación en los estudiantes tenemos que brindarle un clima:
1 De apoyo, orden, tranquilidad, creatividad. Esto es difícil ¿Cómo podemos lograrlo para que no se aburran y aprendan? Para que esto se dé tendríamos que lograr que el alumno se sienta aceptado por el grupo, a gusto, trabajando a su propio ritmo (en el trabajo con la computadora esto es perfectamente viable)
Él concuerda con Gadner en que el problema mayor que hay no es la motivación sino saber que hay que aprender y que hay que enseñar. Yo entiendo que en esta época post-modernista donde la familia ha dejado de cumplir con determinados roles y el estudiante vive inmerso en el mundo audiovisual, sin control de mayores, tenemos esa preocupación pero también es esencial, el problema de la motivación.
2 -Donde se brinden objetivos significativos y nítidos
3 -Donde se dé instrumentos con los que pueda entusiasmarse, ampliar su capacidad y potenciar su inteligencia
4 -Donde se cree una comunidad de aprendizaje en la que aprendan y enseñen a la vez. Se debe hacer una comunidad de construcción de conocimientos; quizás esto sea lo más difícil de obtener, pienso que es más viable en Educación Media y Superior que en Educación Primaria ya que el grado de autonomía influye en ello.
Jesús Beltrán Llera sostiene que han caído determinados mitos, el de la velocidad de la inteligencia y el de la cantidad de inteligencia; no se trata de tener más o menos inteligencia, sino que hacer con lo que tenemos, hacia qué emplearla; considero que hay diversas profesiones que se tienen que presentar a los estudiantes para que elijan de acuerdo a sus características. Habría que guiar nuestros incentivos hacia la diversidad de ellas y de los estudiantes.
Entre las claves de intervención generales tenemos:
· Despertar el interés
· Crear expectativas favorables
· Desarrollar actividades constructivas para que el alumno disfrute cuando examina el problema y llega a alguna posibilidad de solución así se da cuenta que merece la pena pensar porque pensar es de por sí motivador
Las claves de intervención específicas suponen:
· Despertar la curiosidad con situaciones novedosas, hacer que el alumno se interese preguntando; cuando el niño comienza la escuela está regido por la curiosidad, la pregunta, pero con el paso de los años esto se va perdiendo, diría yo, en la mayoría de ellos.
· Generar el autocontrol dando la posibilidad de elegir tareas, materias, organizar objetivos comunes, elegir el subgrupo para las tareas de clase, etc.
· Permitir que terminen sus trabajos, generalmente llega la hora de entregarlo y aunque no lo hayan terminado, se lo pedimos ya que tenemos que cambiar de clase; cuando le decimos que lo entreguen luego, son pocos los que lo entregan terminado.
· No dar los materiales completamente elaborados para que ellos lo puedan elaborar y aplicar su creatividad
Hay diversos apoyos parciales que sugieren que actuar de determinada manera resulta positivo para la motivación pero no se los conoce claramente desde la perspectiva de los alumnos, pienso que es porque ellos se plantean metas que difieren de uno a otro y en ellos mismos, a lo largo de su vida, van cambiando; y son muy diferentes a las de los docentes.
Estimo que para que un aprendiz se sienta motivado no solamente influye lo que nosotros aportemos sino también sus propias metas. Hay diversos autores que manifiestan que los aprendices se insertan en la actividad del centro educativo preocupados por determinadas metas que pueden ser:
· Adquirir o aumentar sus conocimientos
· Aprender conocimientos relevantes
· Experimentar la seguridad que le brinda el aprobado o la nota
· Preserva e incrementar la autoestima
· Hacer la tarea por deseo y no por obligación
· Evitar rechazo
Lo que se persigue en las actividades de aprendizaje (la meta) tiene diferentes incentivos, valores: de logro (realizo una tarea y me siento más competente), intrínseco; instrumental externo (obtener apoyo de compañeros, salvar el examen); negativos (enojo de padres o docentes porque no se estudia)
Los docentes y los alumnos se pueden mover entonces en base a esta valoración de las tareas escolares.

Podemos clasificar a las metas de diferentes maneras:

·en internas y externas
·según cual sea su objetivo, el aprendizaje o salvar la autoestima.
·en interacción con otros,
Las primeras no dependen de las recompensas externas o sea es lo mismo que te valoren o no, la satisfacción es personal, supone experimentar un sentimiento de competencia, de que se sabe hacer y resolver las distintas situaciones. Se manifiesta interés y necesidad personal. Se favorece la motivación para aprender. Pero recordemos que si las tareas que nosotros proponemos son muy difíciles puede frustrarlos y muy fáciles, no estimulan el aprendizaje y los aburre. Con estas metas se da lo que comúnmente llamamos “motivación intrínseca” (es la tendencia a entrar y permanecer en actividad por uno mismo. Obtiene los mejores resultados en el proceso de enseñanza-aprendizaje).
La motivación extrínseca (metas externas) está establecida desde afuera, se dan premios y castigos como reforzadores externos de la conducta, se está sometido a la presión de los demás y se tratará de evitar el castigo, la motivación hacia el aprendizaje disminuirá (es provocada por un agente proveniente del ambiente). Generalmente cuando se alcanza el objetivo (meta) desaparece, siendo los resultados obtenidos de menor importancia.
Resumiendo, se puede decir que la motivación consta de muchos elementos que no influyen de la misma manera y provocan efectos diferentes en los estudiantes.
Normalmente, día a día vamos estableciendo nuestras propias metas fijando puntos de referencias hacia donde motivarnos, hacia lo que se quiere hacer y dónde se quiere llegar.
Ante las distintas tareas puede ocurrir que nuestros estudiantes:
1.-se vean absorbidos en la realización de ellas o sea sientan la motivación suficiente para realizarlas, lo hacen sintiéndose dueños de su aprendizaje, manteniendo el ritmo de trabajo y siendo consientes de que incrementan las competencias, la capacidad. Es importante tener en cuenta que la capacidad no está limitada genéticamente sino que depende también de nosotros, que aumente con nuestro interés y trabajo.
2.-otras personas tienen metas relacionadas con la autovaloración (experimentar la aprobación de los demás es la fuente de motivación esencial para ellas)
En función al tipo de acercamiento a las tareas ya mencionado, podemos entonces catalogar las metas de la siguiente manera:
·las que ayudan a aprender
-Importa el proceso
-se aprende del error
-prefieren las tareas de las que se aprende
-el profesor es una fuente de información y ayuda
-carácter de la meta intrínseco
·las que están destinadas a salvar la autoestima
-importa el resultado
-el error es considerado como fracaso
-el resultado como amenaza
-ven a profesor como un juez sancionador
-carácter de la meta. Extrínseco
Para solucionar esta dicotonomía se tiene que precisar que se aprende del error, el resultado debe ser un reto, las tareas preferidas deben ser las que permiten aprender, la evaluación debe estar integrada en el proceso no en un producto. La valoración del docente debe ser considerada como ayuda, buscando lo intrínseco y no lo extrínseco, que los profesores y los alumnos sientan placer en los procesos de enseñanza y de aprendizaje, y que este último se siga dando aunque no esté el docente en clase.

Metas de los alumnos en interacción con otros

Los docentes podemos favorecer comportamientos activos y cooperativos en situaciones de aprendizaje teniendo en cuenta las metas que los estudiantes buscan en situaciones de interacción grupal.
Según el modelo de relaciones bipolares en la orientación motivacional de Mc Cann y Higgins (1988) las metas se pueden presentar hacia:
1.la orientación de la tarea versus orientación hacia la manipulación social. Los que se orientan hacia la tarea, se centran en la realización de ella y en que quede bien hecha. Los orientados hacia la manipulación social, quieren imponer su posición o buscan que los demás la adopten.
2.la socializabilidad o la orientación hacia la realidad social. Los alumnos orientados hacia la sociabilidad buscan ser aceptados y queridos como son, dan la sensación de agradar sin esfuerzo, en cambio los orientados a la realidad social confirman o modifican su punto de vista, se orientan hacia el conocimiento y a la adaptación a la realidad
3.Orientación al “yo” versus orientación hacia el “nosotros”. Los primeros quieren dar una buena impresión, recibir elogios, los segundos (orientados hacia el nosotros) en cambio buscan el valor de la ayuda mutua, el aprender juntos.
Los docentes, que utilizamos la interactividad, que propiciamos el aprendizaje colaborativo, por razones de falta de TICs suficientes y por razones pedagógicas debemos tener en cuenta estas orientaciones y actuar para hacer una motivación pertinente, que favorezca la integración y el aprendizaje
La motivación de los aprendices cambia y es diferente según la edad y el nivel educativo en el que se encuentren por lo tanto, las actividades motivadoras van a variar
VEROFF(1969) y STIPEK (1984) manifiestan que se producen cambios en las características motivacionales de los alumnos a medida que van pasando por las etapas escolares y liceales, esto lo percibimos claramente los docentes que trabajamos en Educación Primaria y en Educación Secundaria. Cuando los alumnos comienzan en la escuela, tienden a afrontar las situaciones de aprendizaje con confianza, parecen motivarse por los incentivos de los padres y de los docentes, son muy dependientes, no los afectan las evaluaciones, simplemente se centran en la realización de la tarea, sus motivos giran en torno a aspectos extrínsecamente determinados. Pero la motivación interna no está excluida de las edades infantiles (por ejemplo piden para trabajar en paintbrush o Word en el horario del recreo o en la casa).
El interés y la curiosidad los caracteriza y no debemos olvidar que esto favorece la motivación interna hacia el aprendizaje. Tenemos que recordar que en esta etapa no hacemos tantas evaluaciones y si las hacemos ellos no saben que lo estamos haciendo o no saben su significado, por lo tanto no evidencian ansiedad relacionada con este aspecto. Hacia los once años o sea hacia la última etapa de E. Primaria los alumnos van adquiriendo las capacidades propias del pensamiento formal, aprenden por sus propios medios con ideas que desarrollan ellos mismos con conceptos personales, así la motivación intrínseca se convierte en el principal motor de aprendizaje por eso, en parte, es más viable el aumento de las conductas que tienden a evitar el fracaso; además cuando se sale de la primera etapa infantil los docentes tendemos cada vez más a informar sobre el resultado más que a solucionar el problema de aprendizaje. Al mismo tiempo los alumnos van entendiendo el “peso de la calificación” y sus implicaciones. En general el alumno que tiene resultados negativos, al principio se esfuerza por evitarlos, si la situación se da repetitivamente se siente incapaz de afrontar la tarea sólo; la atención individualizada va disminuyendo. Puede solucionar la situación con la ayuda de algún compañero o si pide directamente la ayuda al docente, esto el adolescente no lo hace frecuentemente pues puede suponer una desvalorización propia frente a sus compañeros. Disminuyen entonces las expectativas de aprendizaje y la autoestima relacionada con el trabajo en la clase; podríamos mejorar la situación dando la información precisa que les permita superar sus dificultades. Claro está que estas dificultades son cada vez más y más variadas a medida que se avanza en los ciclos educativos, si no se les da la ayuda en forma y tiempo, adecuados.
Al llegar a la adolescencia se está más “capacitado madurativamente” para la motivación interna pero los profesores percibimos que los alumnos no están motivados, quizás nuestras propuestas no sean adecuadas al mundo del adolescente.
Los factores intrínsecos como los extrínsecos interjuegan entre el continuo del desarrollo y del aprendizaje por lo tanto el docente debe usar estrategias adecuadas a la edad y al desarrollo de los aprendices.
Lo expuesto tiende a maximizar la posibilidad de obtener efectos positivos ligados a las metas descriptas en párrafos anteriores
De investigaciones realizadas surge una serie de características de las actividades de los docentes que influyen en forma motivadora o no, independientemente de las motivaciones propias del alumno:
1.a.- motivantes para la mayoría de los estudiantes, independientemente de las motivaciones propias. Merece destacar la importancia de las situaciones que:
·estimulan la curiosidad
·resaltan la relevancia de la tarea para el mundo laboral, para salvar exámenes o para otro tipo de meta planteada por los estudiantes
·usan imágenes ( y yo diría recursos multimedia) que les permite captar lo propuesto a través de varios de los sentidos y los mantienen en el mundo del “espectáculo” en que conviven
·llevan a la actividad, al aprender haciendo. Con el uso de TICs esto se desarrolla espléndidamente.
·plantean ejemplos relacionados con la realidad
·impliquen ayuda real del docente
1.b.- desmotivadotas Los resultados pusieron de manifiesto que los alumnos rechazan.
·el tiempo limitado de los exámenes ( yo agregaría “de los escritos” y de las pruebas)
·el que tengan que pensar, elaborar en las evaluaciones ( el problema es que no trabajan de esa manera en clase y luego memorizan)
·el uso de vocabulario técnico por parte del docente (los alumnos no lo usan y no lo entienden)
·el agregar lecturas complementarias lo ven como agregado de trabajo
2.- Otros hechos importantes son que la mayor parte de las prácticas docentes puestas en marcha para motivar a los alumnos, aumentan su efecto motivador cuando los alumnos incrementan su interés por aprender, acrecientan su competencia (motivación intrínseca)
·El miedo al fracaso influye negativamente en la motivación. En general una evaluación negativa los puede llevar al fracaso público. Por esto sería necesario que los docentes sacáramos el componente evaluativo o lo planteáramos de manera diferente, formativa, natural.
3.-Con respecto a los alumnos que son inconstantes y no demuestran interés, los resultados de esta investigación demuestran que las estrategias instrumentadas por los docentes no conducen a resultados positivos, yo diría que debemos seguir estudiándolos y acercándonos a ellos para saber cuales son sus metas y actuar luego en base a eso

Considero que los aprendices afrontan el trabajo en la institución educativa con distintas metas que dependen de ellos (sus vivencias, su mundo socio-cultural-económico, sus relaciones, etc.) y de nosotros.
Ellos se plantean distintas metas que pretenden alcanzar en mayor o menor escala y nosotros tenemos que conocerlas para organizar nuestra actividad.

Clasificación de las metas

Podemos clasificar a las metas de diferentes maneras:
·en internas y externas
·según cual sea su objetivo, el aprendizaje o salvar la autoestima.
·en interacción con otros,
Las primeras no dependen de las recompensas externas o sea es lo mismo que te valoren o no, la satisfacción es personal, supone experimentar un sentimiento de competencia, de que se sabe hacer y resolver las distintas situaciones. Se manifiesta interés y necesidad personal. Se favorece la motivación para aprender. Pero recordemos que si las tareas que nosotros proponemos son muy difíciles puede frustrarlos y muy fáciles, no estimulan el aprendizaje y los aburre. Con estas metas se da lo que comúnmente llamamos “motivación intrínseca” (es la tendencia a entrar y permanecer en actividad por uno mismo. Obtiene los mejores resultados en el proceso de enseñanza-aprendizaje).
La motivación extrínseca (metas externas) está establecida desde afuera, se dan premios y castigos como reforzadores externos de la conducta, se está sometido a la presión de los demás y se tratará de evitar el castigo, la motivación hacia el aprendizaje disminuirá (es provocada por un agente proveniente del ambiente). Generalmente cuando se alcanza el objetivo (meta) desaparece, siendo los resultados obtenidos de menor importancia.
Resumiendo, se puede decir que la motivación consta de muchos elementos que no influyen de la misma manera y provocan efectos diferentes en los estudiantes.
Normalmente, día a día vamos estableciendo nuestras propias metas fijando puntos de referencias hacia donde motivarnos, hacia lo que se quiere hacer y dónde se quiere llegar.
Ante las distintas tareas puede ocurrir que nuestros estudiantes:
1.-se vean absorbidos en la realización de ellas o sea sientan la motivación suficiente para realizarlas, lo hacen sintiéndose dueños de su aprendizaje, manteniendo el ritmo de trabajo y siendo consientes de que incrementan las competencias, la capacidad. Es importante tener en cuenta que la capacidad no está limitada genéticamente sino que depende también de nosotros, que aumente con nuestro interés y trabajo.
2.-otras personas tienen metas relacionadas con la autovaloración (experimentar la aprobación de los demás es la fuente de motivación esencial para ellas)
En función al tipo de acercamiento a las tareas ya mencionado, podemos entonces catalogar las metas de la siguiente manera:
*las que ayudan a aprender
-Importa el proceso
-se aprende del error
-prefieren las tareas de las que se aprende
-el profesor es una fuente de información y ayuda
-carácter de la meta intrínseco
*las que están destinadas a salvar la autoestima
-importa el resultado
-el error es considerado como fracaso
-el resultado como amenaza
-ven a profesor como un juez sancionador
-carácter de la meta. Extrínseco
Para solucionar esta dicotonomía se tiene que precisar que se aprende del error, el resultado debe ser un reto, las tareas preferidas deben ser las que permiten aprender, la evaluación debe estar integrada en el proceso no en un producto. La valoración del docente debe ser considerada como ayuda, buscando lo intrínseco y no lo extrínseco, que los profesores y los alumnos sientan placer en los procesos de enseñanza y de aprendizaje, y que este último se siga dando aunque no esté el docente en clase.

Metas de los alumnos en interacción con otros

Los docentes podemos favorecer comportamientos activos y cooperativos en situaciones de aprendizaje teniendo en cuenta las metas que los estudiantes buscan en situaciones de interacción grupal.
Según el modelo de relaciones bipolares en la orientación motivacional de Mc Cann y Higgins (1988) las metas se pueden presentar hacia:
1.la orientación de la tarea versus orientación hacia la manipulación social. Los que se orientan hacia la tarea, se centran en la realización de ella y en que quede bien hecha. Los orientados hacia la manipulación social, quieren imponer su posición o buscan que los demás la adopten.
2.la socializabilidad o la orientación hacia la realidad social. Los alumnos orientados hacia la sociabilidad buscan ser aceptados y queridos como son, dan la sensación de agradar sin esfuerzo, en cambio los orientados a la realidad social confirman o modifican su punto de vista, se orientan hacia el conocimiento y a la adaptación a la realidad
3.Orientación al “yo” versus orientación hacia el “nosotros”. Los primeros quieren dar una buena impresión, recibir elogios, los segundos (orientados hacia el nosotros) en cambio buscan el valor de la ayuda mutua, el aprender juntos.
Los docentes, que utilizamos la interactividad, que propiciamos el aprendizaje colaborativo, por razones de falta de TICs suficientes y por razones pedagógicas debemos tener en cuenta estas orientaciones y actuar para hacer una motivación pertinente, que favorezca la integración y el aprendizaje
La motivación de los aprendices cambia y es diferente según la edad y el nivel educativo en el que se encuentren por lo tanto, las actividades motivadoras van a variar
VEROFF(1969) y STIPEK (1984) manifiestan que se producen cambios en las características motivacionales de los alumnos a medida que van pasando por las etapas escolares y liceales, esto lo percibimos claramente los docentes que trabajamos en Educación Primaria y en Educación Secundaria. Cuando los alumnos comienzan en la escuela, tienden a afrontar las situaciones de aprendizaje con confianza, parecen motivarse por los incentivos de los padres y de los docentes, son muy dependientes, no los afectan las evaluaciones, simplemente se centran en la realización de la tarea, sus motivos giran en torno a aspectos extrínsecamente determinados. Pero la motivación interna no está excluida de las edades infantiles (por ejemplo piden para trabajar en paintbrush o Word en el horario del recreo o en la casa).
El interés y la curiosidad los caracteriza y no debemos olvidar que esto favorece la motivación interna hacia el aprendizaje. Tenemos que recordar que en esta etapa no hacemos tantas evaluaciones y si las hacemos ellos no saben que lo estamos haciendo o no saben su significado, por lo tanto no evidencian ansiedad relacionada con este aspecto. Hacia los once años o sea hacia la última etapa de E. Primaria los alumnos van adquiriendo las capacidades propias del pensamiento formal, aprenden por sus propios medios con ideas que desarrollan ellos mismos con conceptos personales, así la motivación intrínseca se convierte en el principal motor de aprendizaje por eso, en parte, es más viable el aumento de las conductas que tienden a evitar el fracaso; además cuando se sale de la primera etapa infantil los docentes tendemos cada vez más a informar sobre el resultado más que a solucionar el problema de aprendizaje. Al mismo tiempo los alumnos van entendiendo el “peso de la calificación” y sus implicaciones. En general el alumno que tiene resultados negativos, al principio se esfuerza por evitarlos, si la situación se da repetitivamente se siente incapaz de afrontar la tarea sólo; la atención individualizada va disminuyendo. Puede solucionar la situación con la ayuda de algún compañero o si pide directamente la ayuda al docente, esto el adolescente no lo hace frecuentemente pues puede suponer una desvalorización propia frente a sus compañeros. Disminuyen entonces las expectativas de aprendizaje y la autoestima relacionada con el trabajo en la clase; podríamos mejorar la situación dando la información precisa que les permita superar sus dificultades. Claro está que estas dificultades son cada vez más y más variadas a medida que se avanza en los ciclos educativos, si no se les da la ayuda en forma y tiempo, adecuados.
Al llegar a la adolescencia se está más “capacitado madurativamente” para la motivación interna pero los profesores percibimos que los alumnos no están motivados, quizás nuestras propuestas no sean adecuadas al mundo del adolescente.
Los factores intrínsecos como los extrínsecos interjuegan entre el continuo del desarrollo y del aprendizaje por lo tanto el docente debe usar estrategias adecuadas a la edad y al desarrollo de los aprendices.
Lo expuesto tiende a maximizar la posibilidad de obtener efectos positivos ligados a las metas descriptas en párrafos anteriores
De investigaciones realizadas surge una serie de características de las actividades de los docentes que influyen en forma motivadora o no, independientemente de las motivaciones propias del alumno:
1.a.- motivantes para la mayoría de los estudiantes, independientemente de las motivaciones propias. Merece destacar la importancia de las situaciones que:
·estimulan la curiosidad
·resaltan la relevancia de la tarea para el mundo laboral, para salvar exámenes o para otro tipo de meta planteada por los estudiantes
·usan imágenes ( y yo diría recursos multimedia) que les permite captar lo propuesto a través de varios de los sentidos y los mantienen en el mundo del “espectáculo” en que conviven
·llevan a la actividad, al aprender haciendo. Con el uso de TICs esto se desarrolla espléndidamente.
·plantean ejemplos relacionados con la realidad
·impliquen ayuda real del docente
1.b.- desmotivadotas Los resultados pusieron de manifiesto que los alumnos rechazan.
·el tiempo limitado de los exámenes ( yo agregaría “de los escritos” y de las pruebas)
·el que tengan que pensar, elaborar en las evaluaciones ( el problema es que no trabajan de esa manera en clase y luego memorizan)
·el uso de vocabulario técnico por parte del docente (los alumnos no lo usan y no lo entienden)
·el agregar lecturas complementarias lo ven como agregado de trabajo
2.- Otros hechos importantes son que la mayor parte de las prácticas docentes puestas en marcha para motivar a los alumnos, aumentan su efecto motivador cuando los alumnos incrementan su interés por aprender, acrecientan su competencia (motivación intrínseca)
·El miedo al fracaso influye negativamente en la motivación. En general una evaluación negativa los puede llevar al fracaso público. Por esto sería necesario que los docentes sacáramos el componente evaluativo o lo planteáramos de manera diferente, formativa, natural.
3.-Con respecto a los alumnos que son inconstantes y no demuestran interés, los resultados de esta investigación demuestran que las estrategias instrumentadas por los docentes no conducen a resultados positivos, yo diría que debemos seguir estudiándolos y acercándonos a ellos para saber cuales son sus metas y actuar luego en base a eso

Considero que los aprendices afrontan el trabajo en la institución educativa con distintas metas que dependen de ellos (sus vivencias, su mundo socio-cultural-económico, sus relaciones, etc.) y de nosotros.
Ellos se plantean distintas metas que pretenden alcanzar en mayor o menor escala y nosotros tenemos que conocerlas para organizar nuestra actividad.

Al llegar a las aulas nos encontramos con:

1.-Los adolescentes que reclaman continuamente con su actitud aprender algo que les sirva, algo útil por lo tanto cuando no ven la funcionalidad intrínseca de lo que se les aporta pierden su motivación, por eso para motivar es imperioso conseguir que los alumnos divisen la finalidad y la relevancia concretas de lo que se pretende que aprendan.
2.-Alumnos que muestran un gran interés por aprender o sea su motivación por el aprendizaje es de carácter intrínseco, son los que más rinden a lo largo del tiempo. Actualmente, este tipo de alumnos es poco frecuente. Por lo tanto aprender, sentirse competentes y disfrutar de ello sería la meta
3.-Otros alumnos, en cambio, se sienten a gusto cuando entienden o se les ayuda para que lo hagan, si no logran hacerlo se desmotivan
4.-A muchos estudiantes de educación media lo que los impulsa a estudiar es la nota; el conseguir una buena nota les da seguridad. Esto no implica saber ¿Qué tendríamos que hacer para que el interés por la nota no implique que estudien por comprender y por desarrollar competencias que los satisfagan?
Es evidente que a los alumnos les gusta quedar bien ante los demás o sea la meta es mantener e incrementar la autoestima se han hecho estudios par determinar el valor de esta meta y se ha visto que los alumnos que más aprueban las pruebas de recuperación eran en la primera ocasión los que tenía gran interés por aprender y en la segunda ocasión los que tenían gran preocupación por su estima personal. El problema en este tipo de estudiantes es que les preocupa sacar una buena nota, esto supone en la mayoría de las veces memorizar más que entender y elaborar y muy pronto lo “adquirido” así se olvida.

Causas de las faltas de interés por aprender

5.- Otros carecen por completo de interés por aprender, tendríamos que determinar cuáles son las causas:
· Si un alumno no sabe resolver la tarea, su motivación no va aumentar (a veces no se está motivado porque no se aprende). Habría que brindar ayudas precisas e individualizadas ( con uso de la Tecnología Educativa se puede brindar la ayuda adecuada) que pueden ser percibidas de forma negativa (como si se lo obligara a hacer algo que no quiere)
· Dar incentivos externos o sea dar recompensas para incentivar al alumno pero solamente “cuando el interés inicial es muy bajo, cuando el atractivo de la actividad sólo se puede comprobar después de llevar realizándola cierto tiempo o cuando es preciso alcanzar cierto nivel de destreza en ella ara poder disfrutar con su realización”.
· Crear un contexto de aprendizaje original, que les dé un sentido relevante, que le permita valorar positivamente sus competencias y las posibilidades que le da el centro educativo.
Recordemos que los estudiantes en general, reaccionan en forma negativa cuando se les impone algo, por el contrario, cuando sienten que progresan y ven sentido a lo que aprenden, hacen la tarea como algo que les pertenece, los enriquece y les da nuevas perspectivas.
Todos nosotros y en especial los adolescentes necesitamos sentirnos aceptados por las personas que nos rodean, esto lo tenemos que tener permanentemente presente cuando estamos con alumnos, nos guste o no su forma de actuar, su ropa, su pregunta, su llegada tarde o su comentario.
Ante estas metas nos preguntamos cómo creamos contextos que favorezcan los aspectos positivos de ellas, sabemos que ellas están presentes en nuestros estudiantes en mayor o menor escala y que el alcance de alguna de ellas afecta a las demás.
Resumiendo, para que los estudiantes se sientan motivados necesitan:
· Sentirse aceptados
· Fortalecer la autoestima
· Ver la relevancia de lo que se vaya a aprender
· Sentir que su competencias aumentan, que aprenden
· Sentirse formando parte de la actividad sin estar obligados.
La motivación de los alumnos en clase es determinada al principio por la curiosidad y sobre todo por percepción de su relevancia si esto no se da dejan de interesarse pero aburren pero frecuentemente se ve que esto no es suficiente para mantener la motivación ya que se presentan dificultades cuando los docentes explicamos si no entienden lo explicado o no reciben la respuesta entendible cuando reciben la explicación.
Cuando se encuentran con una dificultad reiterada pueden preguntar al profesor o a los compañeros y/o desisten (no todos lo hacen al mismo tiempo), si la respuesta no le permite entender se bloquean, se distraen o se toman apuntes y se memoriza
Las reacciones que experimentan ante la dificultad puede conducirlos a la búsqueda de estrategias e información que les permita realizar la tarea o no hacerla lo que lo conduce posiblemente al fracaso.
La posibilidad de que la atención y el esfuerzo iniciales desaparecen es menor en los alumnos que se centran en cómo resolver las actividades que en aquellos que se centran en la sensación de dificultad que generan enfrentarse a ellas. Nos preguntamos entonces ¿podemos influir para que se propicie la forma de centrar la atención?
El pensar que el hombre se hace o nace afecta el modo de pensar el trabajo y realizarlo. Para aquellos alumnos que piensan que nacen con determinadas condiciones inamovibles será muy difícil generar estrategias que los motiven. En el fondo pensamos que (o tendríamos que pensar) aunque existen alumnos con menor o mayor facilidad para aprender o desarrollar determinadas habilidades, sabemos que el trabajo continuado y sistemático puede permitir desarrollar competencias a gran parte de los alumnos, saliendo adelante.
Los modos de pensar al afrontar una tarea se aprenden:
-Al iniciar el ciclo escolar los niños afrontan los trabajos son confianza pero luego se producen cambios centrándose en evitar el fracaso, evaden el error, no lo ven como algo de lo que se pueda aprender. Las metas van cambiando tal es así que cuando llega a la adolescencia presentan diferencias en el tipo de metas y en el modo de enfrentar las tareas liceales. En la Educación Media quizás damos más información y nos dedicamos menos a la formación de los alumnos, le damos menos pistas para pensar, aprovechar lo aportado por el docente y para desarrollar la tarea, porque pensamos que ya eso lo traen, porque tenemos menos tiempo con ellos, porque hay mucho más variedad en los estudiantes de educación media que en los de primaria y nos detenemos más en la evaluación de los resultados que de los procesos. A los docentes nos resulta difícil determinar el tipo de ayuda que necesita ya que presentan distintas dificultades y generalmente no las manifiestan por temor a quedar en “ridículo”. Si queremos que la forma en que los alumnos interpreten y afronten el trabajo facilite la experimentación de progreso y con ella la motivación por aprender, es necesario que nuestras pautas de actuación no solo pongan de manifiesto que lo que está en juego es el aprendizaje de conocimientos y destrezas relevantes y útiles, sino que también enseñen a pensar
¿Cómo hacemos esto?
En el aprendizaje de estrategias y modos de pensar eficaces intervienen estrategias de estudio y solución de problemas que se adecuen a cada situación. Para que el diseño de actividades de aprendizaje que facilite efectivamente la adquisición de estrategias de pensamiento y solución de problemas, se debe seguir, en general, los siguientes principios:
· Crear la conciencia del problema
· Explicar los procedimientos y las estrategias a aprender
· Dar indicaciones precisas para moldear el uso de los procesos del pensamiento a seguir
· Realizar prácticas para que se consoliden.
Estos principios no se pueden utilizar mecánicamente porque cada individuo construye activamente una representación de la estrategia o modo de pensar.